El Abogado del Siglo XXI

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Durante el transcurso de nuestras carreras, incluso en el momento en el cual comenzamos a tener cierto interés en el derecho y en convertirnos profesionales, hemos crecido y  sido educados a partir de un concepto de abogado con unos estigmas y parámetros muy definidos.

Normalmente y, como ya hemos hecho mención en nuestro artículo sobre “El abogado y los paradigmas”, los abogados tendemos a ser señalados como ese “mal necesario” en la vida cotidiana y, especialmente en los negocios. Cuando se está por negociar un contrato, por ejemplo, siempre aparece el abogado a dilatar, a confundir y a retardar el mismo, haciendo que entre los empresarios los negocios se frenen e, incluso, se dañen por la intromisión nuestra.

El dinamismo de los negocios, la globalización, el entorno del emprendedor hace que, si o si, nuestro papel de abogado se transforme. Debemos pasar de ser aquel conservador, conocedor solo del tema legal y cuadriculado, a ser un abogado que este en pro de los negocios, que conozca y entienda el interés comercial del empresario, permitiendo eficiencia y eficacia a la hora de prestar el servicio jurídico en favor del negocio.

Adicional a esto, la realidad del mundo empresarial en donde vivimos, hace que sea necesario utilizar las redes sociales, aplicaciones y demás, buscando tener más conexión con los empresarios, tener más contacto con los mismo y, especialmente para mostrar que nuestro papel en el siglo XXI es diferente.

Nuestra invitación es que, a partir de un concepto nuevo del derecho, busquemos innovar el conocimiento y aprendizaje del mismo y, ponerlo a disposición de las nuevas ideas, de los nuevos retos y del nuevo mundo que se presenta en los negocios, facilitando y acompañando a nuestros clientes para que vean en nosotros un “bien necesario”.