Los emprendedores y la formalización

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Desde el nacimiento de una idea de negocio, nos damos a la tarea de desarrollarla desde el ámbito comercial, buscando la forma en que sea rentable y nos permita construir una empresa consolidada y con perdurabilidad en el tiempo.

Sin embargo, como al principio solemos contar con pocos recursos para el desarrollo de la idea y solo pensamos en que nuestro negocio sea rentable, dejamos de lado elementos importantes como el jurídico, la investigación de mercados, temas contables, entre otros.

Adicionalmente, es frecuente que el tema de la formalización, especialmente desde el ámbito jurídico, nos cause cierto temor y reproche, ya que el concepto que tenemos de los abogados y el cumplimiento de ciertas normas laborales y tributarias, nos hacen pensar que es mejor no meternos allí hasta que sea realmente necesario. En otras palabras, queremos hacerlo cuando nuestro negocio se vea envuelto en una situación crítica o conflictiva o, por el contrario, una situación comercial favorable que ponga de manifiesto la búsqueda de asesoría jurídica.

Estos temores son confirmados cuando uno consulta a otros emprendedores que ya han desarrollado su idea y lo primero que dicen son afirmaciones como: “No, eso no es necesario todavía”, “baje los documentos (Contratos, Estatutos y demás) por Google” o “si se formaliza se quiebra pagando cosas al Estado y a los abogados”, entre otras expresiones que, desafortunadamente, han sido recibidas y aceptadas de manera general por todos los emprendedores.

Es importante resaltar que retrasar la formalización, aunque nos permita empezar nuestro proyecto bajo el supuesto de que estamos ahorrando, a la larga se traduce en líos jurídicos o, en el peor de los casos, en que el negocio no perdure en el tiempo.

Por ejemplo, muchos empezamos a hacer publicidad y vender nuestra marca buscando un posicionamiento, sin siquiera haber realizado la solicitud de registro de marca y, cuando ya queremos o nos vemos en la necesidad de hacer este trámite, nos damos cuenta que ya no se puede registrar, haciendo que perdamos todos nuestros esfuerzos anteriores. Y así, como este ejemplo, pueden verse casos similares en áreas como la laboral y tributaria.

Sabemos que el hecho de tener que formalizarse, al principio puede generar dudas e incertidumbre. No obstante, hay diferentes modalidades para hacerlo que varían según el tipo de negocio y que pueden garantizar satisfactoriamente, desde el punto de vista legal, que tu negocio perdure. Conseguir una asesoría competente y especializada, que tenga en cuenta las particularidades de tu negocio y el sector, te dará mejores réditos a futuro que descargar formatos genéricos de internet.

Así las cosas, invitamos a todos los emprendedores a ver la importancia de la formalización desde el principio. Hay muchos mecanismos que pueden ser muy favorables y les van a dar seguridad jurídica para que continúen desarrollando su idea de negocio de manera fluida y rentable. Como dice un refrán tradicional: “lo que empieza bien, termina bien”.

No le teman a la formalización ya que, a la larga, va a ser mucho más beneficiosa para ustedes.